Muy buenas.
Una de las cosas curisosas que tiene hacer el Camino es la gente que conoces, porque al mismo tiempo que tú, hay un montón de gente haciendo el Camino siguiendo las mismas etapas, más o menos. Durante el Camino quizás te los cruzas, los adelantas o te adelantan. Luego, cuando llegas al albergue muchos están en ese mismo albergue, y cuando vas a dar una vuelta por el pueblo los vuelves a ver.
A base de encontrártelos una y otra vez se llega a conocerlos un poco. Mucha gente hace el Camino sola, en plan reflexivo o por otros motivos que ya contaré en otro post. Nosotros fuimos un grupo de amigos, y eso, quieras que no, hace más difícil que hagamos amistad con los peregrinos. Pero también tiene una parte buena, que les ponemos motes a todos y hablamos de ellos, incluso nos imaginamos cómo son sus vidas.
A continuación pongo una lista no exhaustiva de los personajes con los que nos cruzamos durante el camino, por orden de aparición. Con algunos hicimos algo de amistad y con otros ni siquiera llegamos a hablar, pero todos forman parte de nuestra vivencia del Camino:
Malagueña-Noruega: Esta chica, que no es noruega, y seguramente tampoco malagueña, la conocimos en la puerta del primer albergue haciendo cola para entrar. No se si llegamos a hablar con ella, pero desde el primer día la vimos prácticamente en todos los pueblos (pensábamos haberla dejado atrás cuando hicimos la etapa de 40 km, pero no, ella sabiamente hizo dos etapas de 30 en vez de una de 40 y otra de 20)
La Alemana: Otra chica con la que no llegamos a hablar pero que la vimos todos los días. Se caracterizaba porque hablaba con todo el mundo (menos con nosotros) y cada vez la veíamos con gente distinta.
Jesucristo: Jesucristo fue el mote con que bautizamos a un romano que también lo veíamos en todos lados. Según él, un años hizo el Camino andando 50 km al día. Iba acompañado de una chica rubia y también hablaba con todo el mundo menos con nosotros. El mote viene por las pintas, barba, pelo largo, un cayado auténtico, por la forma de hablar pero sobre todo por los milagros que hacía. Era el único tío al que se podía adelantar dos veces seguidas, o que te adelantaba dos veces seguidas, ¿se escondía o se teletransportaba?
La del Reflex: Una chica de buen ver que iba acompañada de su novio. La conocimos cuando Jesucristo le contaba su hazaña de los 50 km al día mientras su novio le echaba Reflex. Con esta chica sí llegamos a hablar, incluso Carlos le preguntó cómo le quedaba una sudadera que se compró cuando nos los encontramos en una tienda en Palas de Rei.
Moisés: Otro tío omnipresente. Creo que era un alemán que también iba solo. Con camisa de papel, rastas, barbas un cayado más guay que el de Jesucristo y una
kipá con la estrella de David era su atuendo. Yo lo vi por primera vez en la subida a O Cebreiro y el tío iba más reventao que yo, que ya es decir.
El de Cádiz: Un tío que nos adelantó a todos el segundo día. Aunque luego llegó al mismo tiempo que yo a O Cebreiro. Con este sí que llegué a hablar algo, el tío era un profesinal del camino. Al día siguiente lo vimos a la hora de almorzar y cuando le dijimos que ibamos a hacer 40 km nos dijo que estábamos locos. Ahí fue cuando empezamos a dudar de la guía Eroski.
Las Italianas: Dos chicas que conocimos en el albergue público de O Cebreiro. Creo que fueron las únicas con las que hicimos algo de amistad. Las vimos varias veces a lo largo del viaje y en Arzúa se vinieron a cenar con nosotros. Luego, en Santiago las volvimos a ver.
El inglés: Este tío iba casi corriendo, era de los pocos que siempre nos adelantaba. Era periodista o algo así y no paraba de hablar y hablar. Conocía también a la italianas y el último día hizo buenas migas con Dani mientras fueron a sprint a Santiago.
El Bizco: Otro crack como nosotros que seguía la guía Eroski. Los conocimos cuando paramos a comer en la etapa de 40 km y el tío iba reventao. Estuvimos intercambiando opiniones sobre lo bien que nos lo estábamos pasando ese día. Luego lo volvimos a ver un par de ocasiones.
Los Valencianos: A estos sólo los vimos en el albergue de Sarria porque los tíos hacían etapas de 20 km como mucho, reservando albergues privados y tomándoselo con calma. Fueron lo culpables de hundir nuestros plan de ir a ritmo infernal para llegar a los albergues públicos y ese día reservamos privados para los que nos quedaba de viaje.
La Pareja de la guía Eroski: Estos dos nos acompañaban desde el primer día. El cuarto día al salir de Sarria los volvimos a ver y mientras el Dani exploraba en el bosque les di los números de teléfono de los albergues. Los volvimos a ver en Santiago. Completaron la guía Eroski como profesionales.
La Secta: Un grupo de instituteros italianos, todos menos una chica eran gordos. Armaban bastante follón y llevaban unas biblias iguales. Hacían corrillo para hacer catequesis o algo así y cuando caminaban iban cantando canciones de misa.
Fernando: Cuando llegamos a Palas de Rei compartimos cuarto con Fernando, un cura italiano de unos 70 años por lo menos. Esa etapa le dio un chungo y se lo tuvieron que llevar al centro de salud. Luego la ambulancia lo llevo al albergue y allí nos lo encontramos medio muerto. Estaba tan hecho polvo que Rafa le tuvo que abrir una lata de Aquarius y yo le ayudé a poner la lavadora, que fue entonces cuando me obsequió con un poco de filosofía espiritual y me dijo: El espíritu crece cuando no hay malas intenciones. Acto seguido le dio un vahído y casi se cae de espaldas. A pesar de los pronósticos, se recuperó milagrosamente y al día siguiente estaba como una rosa. Lo volvimos a tener al lado en el albergue de Arzúa donde nos dio las gracias a todos y se animó a hacer estiramientos con Rafa como vemos en la foto. También nos dijo, cuando lo vimos en Santiago, que el Lunes habría Botafumeiro en la misa del peregrino.

A parte de estos, hay muchos muchos más pegrinos que nos acompañaban todos los días o que conocimos a lo largo del camino: el reventao que iba lleno de vendas, el padre que iba con 4 chiquillos, el padre e hijo guiris, el que roncaba con los pies en carne viva, los japoneses, el que siempre dominaba, la argentina, la de la estrella, la negra que iba súper rápido, el japonés que fumaba, el gitano, los abuelos argentinos, la alemana del oso de peluche, la madre con dos hijas todas con gafas que también estaban siempre a nuestro lado en los albergues, etc.